Son solo algunos ejemplos que podrían ser extendidos a otros casos en los que aparentemente el luchar, el resistir a un embate, no consigue el objetivo planteado ni nada material. La presa de Itoiz se construyó, los gaztetxes de Kukutza o Euskal jai fueron desalojados y destruidos. Sin embargo, más allá de la apariencia y el momento concreto, toda lucha o resistencia es un proceso dialéctico, nunca un compartimento estanco en la historia. De ahí que esas resistencias sí que obtuvieran resultados palpables y materiales definidos en sentido positivo.
Desgraciadamente no se pudo impedir que el pantano de Itoiz fuera construido pero la intensa resistencia a ese proyecto del capital, con sabotaje espectacular incluido, impidió que durante esas fechas y en los siguientes meses más de 100 proyectos del capital que estaban siendo contestados popularmente tanto en Euskal Herria como en el estado español fueran llevados a cabo resultando paralizados por temor en partidos, empresas y capitalistas a que se generara un conflicto de similar magnitud, pérdidas monetarias o de legitimidad. [Leer más]

La única prueba contra los acusados ha sido la palabra de los agentes de la Ertzainta. La defensa anuncia que recurriá la sentencia ante la Audiencia Provincial.
Cuatro años después del desalojo y derribo del
El 21 de septiembre de 2011 desalojaron el centro social okupado Kukutza en el barrio bilbaíno de Errekalde. Agentes de la Ertzaintza agredieron a jóvenes que resistían en el interior del edificio, los identificaron y fueron acusados de varios delitos.
Los rocódromos de los centros sociales autogestionados constituyen una ayuda solidaria para aquella gente que no tiene acceso a instalaciones indoor.

